Capítulo V. El ajo lo mata todo
Por fin nos sumergimos en el mes de julio con un calor atosigante, sobre todo en Madrid y en la meseta, donde la epidemia era más virulenta. El aumento de temperaturas facilitó un descenso importante de contagios y fallecidos. El número de casos confirmados y el número de altas en Madrid y Barcelona, superaron al de nuevos positivos. Los fallecimientos, estaban entorno a las 100 diarios. El retraso en la puesta en marcha de la renta mínima vital y las reticencias de parte del gobierno, agravaron las situaciones de emergencia social, agravando la crisis en los barrios populares de las grandes ciudades.
El número de muertos en España al 1 de julio, superaron por poco los 45.000. Todo el mundo sospechaba que los datos reales fueron superiores. El paro creció de manera paulatina hasta situarse en el 23 por ciento. España estaba en la lista de países devastados como Estados Unidos, Brasil e Italia. El primer brote del tercer coranavirus surgido en el mundo en el siglo XXI, había arrojado millones de infectados en todo el planeta y casi 700.000 muertos, muchos de ellos en las residencias de ancianos de lo que un día se llamó “mundo desarrollado”.
La historia de como se ha enfentado la humanidad a las pandemias, la reflejó el historiador Frank Snowden, en su libro “Epidemias en la sociedad”. Relata cómo estas calamidades han influido a lo largo de la historia en todos los aspectos sociales, dejando un nuevo orden tras su paso y dibujando nuevas fronteras. El Mundo se ha enfrentado a esta nueva tragedia, con los mismos procedimientos de aislamiento social, con que los europeos de la Edad Media hacían frente a las epidemias
Snowden recuerda que en el Siglo XIV, se utilizó el aislamiento, como forma de defensa en ciudades estado como Venecia y Florencia. Dos siglos más tarde, la peste bubónica dejó en Londres 100.000 muertos, la cuarta parte de la población y se acudió nuevamente al confinamiento. En el siglo XVIII, el ejército austriaco fue desplegado para evitar que la peste bubónica subiera por la península balcánica y se extendiera por Europa Occidental, deteniendo a los viajeros potencialmente portadores de la enfermedad. La peste tuvo efectos similares a las guerras a la hora de forjar las fronteras y los estados, "pues la supervivencia requiere del uso de la fuerza, las finanzas y otros elementos que forman el estado".
En los días de confinamiento, la prensa se hizo eco de los paralelismos entre la llamada gripe española y la epidemia del coronavirus. La primera ocasionó sólo en España, 8 millones de contagiados y 300.000 muertos, entre 1918 y 1919. Se establecieron controles en las entradas de los ciudades y pueblos. En 1918 también se propagaron los bulos, atribuyéndose el origen de la enfermedad a las causas más increíbles, como por ejemplo al humo de los primeros automóviles. También las autoridades y la prensa empezaron lanzando mensajes de tranquilidad y minimizaron sus consecuencias. Como ahora, el coronavirus atacaba el aparato respiratorio. La actividad de Madrid se paralizó y el endeble sistema sanitario colapsó. Entonces se aisló a los enfermos en recintos cerrados. Por lo que se ve, pocas cosas han cambiado desde entonces.
Las epidemias han mostrado, que en toda crisis extrema, emerge lo mejor y lo peor de la sociedad, y anticipan el ocaso de un orden viejo y su sustitución por uno nuevo. En La Muerte en Venecia, Thomas Mann, cuenta la historia de un escritor que pasa una temporada en la ciudad de los canales, al mismo tiempo que el gobierno oculta una epidemia por miedo al éxodo de los turistas. El cólera es una metáfora sobre la descomposición física y moral del protagonista y coincide con la decadencia de un orden social. En 1947, Albert Camús escribió la La peste. El autor compara las epidemias morales con las que causan enfermedad física. La novela se sitúa en su Orán natal, donde narra las consecuencias de una epidemia que causa miles de muertos. Las autoridades imponen el confinamiento para evitar el contagio. Como siempre en situaciones tan adversas surge por un lado el egoísmo y la insolidaridad, y por otro, gente que se sacrifica por los demás. De ser una comunidad donde nadie se preocupaba de la existencia del prójimo, la amenaza común teje redes de cooperación.
Desde el brote de la gripe aviar en 1997, los expertos sabían que iban a venir muchas más enfermedades epidémicas, principalmente infecciones respiratorias, provocadas por coronavirus que saltan de los animales a los humanos. Hay científicos, que afirman que la causa de este trastorno, es la invasión de los humanos de espacios que eran propios de los animales y de la creciente ingesta de animales salvajes.
Hasta ahora, la historia nos muestra que los humanos han sabido contener las plagas cuyo origen desconocían. Y como muestra de esto, desde la vecina Portugal llegaban noticias alentadoras. Habían contenido la pandemia, con 1.467 fallecidos y 42.000 casos confirmados. Unas cifras comparativamente muy inferiores a los de España, Italia o Francia. Cuando se conocieron informes epidemiológicos, sobre los factores alimenticios que estimularon las defensas ante el virus, se llegó a la conclusión, que la dieta portuguesa y la combinación del consumo habitual de ajo, jengibre y cilantro ayudo a contener la enfermedad.
Hasta ahora, la historia nos muestra que los humanos han sabido contener las plagas cuyo origen desconocían. Y como muestra de esto, desde la vecina Portugal llegaban noticias alentadoras. Habían contenido la pandemia, con 1.467 fallecidos y 42.000 casos confirmados. Unas cifras comparativamente muy inferiores a los de España, Italia o Francia. Cuando se conocieron informes epidemiológicos, sobre los factores alimenticios que estimularon las defensas ante el virus, se llegó a la conclusión, que la dieta portuguesa y la combinación del consumo habitual de ajo, jengibre y cilantro ayudo a contener la enfermedad.
No era la primera vez. Durante la II Guerra Mundial y debido a la escasez de medicinas, los ajos se utilizaron para fortalecer el sistema inmunológico y descongestionar el sistema respiratorio. El jengibre y el cilantro refuerzan las defensas, potenciando los glóbulos blancos que protegen de las enfermedades, según los informes. La noticia tuvo tal eco en España, que con el comienzo del verano, los españoles incluyeron en su alimentación diaria, una variante del tradicional gazpacho andaluz, al que añadieron mayor cantidad de ajo, jengibre y cilantro. Aquellos que su estómago y su aliento pudieron soportarlo, ganaron en inmunidad.
Durante el mes de Julio, el gobierno naufragaba a la deriva, incapaz de imponer sus decisiones a las comunidades autónomas y de ser escuchado por la sociedad. Era un Gobierno de nada y de nadie. Las acusaciones de deslealtad mutua entre distintas facciones del ejecutivo, eran noticia diaria. A pesar del apoyo casi unánime de los medios de comunicación, su desprestigio era profundo e irreversible. Se mantenía de pie porque no había condiciones para convocar una elecciones que designara los representantes de una nueva sociedad y no de la que había sucumbido durante la pandemia.
Los Comités de Barrio, surgidos tras el fin de los confinamientos, eran la verdadera autoridad en el país, sobre todo en las grandes ciudades. Estos comités de ciudadanos nacieron de las redes de solidaridad y se convirtieron en un poder real. Se encargaban de la distribución de alimentos, en algunos casos de productos farmacéuticos y en muchas ocasiones sustituían a las fuerzas de orden público, evitando saqueos. En mi barrio se puso en circulación una moneda, el jurdo, billetes con cargo a las donaciones de vecinos. Los comercios del barrio aceptaban esta moneda como forma de pago de productos básicos, que se distribuía entre las familias sin recursos. Luego el Comité de Barrio canjeaba los jurdos por euros.
Sus miembros tenían el reconocimiento de sus vecinos y sus instrucciones eran seguidas escrupulosamente en todos los sitios donde actuaban. Los más de 5 millones de parados que dejó tras de sí el coronavirus, nutrían masivamente los comités. Yo mismo participo en el Comité de Villa de Vallecas, junto a Perico, Carrión, Alicia, Emilio, Paloma o Dani. Este último es una pieza esencial de la organización por su dominio de las redes sociales. Todos forman parte de ese lado de la sociedad, que decidió apostar por la comunidad, por la idea de salir adelante todos juntos. Sin su abnegación y ejemplaridad, muchas personas habían muerto solas en sus casas, muchas niñas y niños habrían pasado hambre y muchos bienes habrían sido despojados de sus dueños.
Sus miembros tenían el reconocimiento de sus vecinos y sus instrucciones eran seguidas escrupulosamente en todos los sitios donde actuaban. Los más de 5 millones de parados que dejó tras de sí el coronavirus, nutrían masivamente los comités. Yo mismo participo en el Comité de Villa de Vallecas, junto a Perico, Carrión, Alicia, Emilio, Paloma o Dani. Este último es una pieza esencial de la organización por su dominio de las redes sociales. Todos forman parte de ese lado de la sociedad, que decidió apostar por la comunidad, por la idea de salir adelante todos juntos. Sin su abnegación y ejemplaridad, muchas personas habían muerto solas en sus casas, muchas niñas y niños habrían pasado hambre y muchos bienes habrían sido despojados de sus dueños.
Las caceroladas contra el gobierno sustituyeron a los aplausos de las 8 de la tarde. Cada vez más estruendosas, cada día con mayor seguimiento. La Coordinadora de Comités de barrio intuyó que había llegado el momento de expresar la pérdida de paciencia colectiva. Se decidió convocar una manifestación en cada una de las capitales de las comunidades autónomas. Un solo lema: "Por un Gobierno honrado que lidere la reconstrucción".
El Estado de Alarma se levantó con la constitución de la "gran coalición". Las últimas restricciones de derechos fundamentales en Madrid y Barcelona, dejaron de tener vigencia a últimos de junio. Hubo una fenomenal controversia sobre la oportunidad de estas movilizaciones con una situación sanitaria aún no controlada del todo. Pesaba en el estado de ánimo la manifestación del 8 de Marzo. Los comités actuaron con inteligencia y se comprometieron a establecer medidas de seguridad para los manifestantes. En todas las marchas, habría distancia mínima de dos metros entre las personas que acudieran. Se establecieron diferentes citas horarias, a las 10 los que tenían apellidos entre la A y la F, a las 10,30 de la G a la L, a las 11 de la M a la P y a las 11,30 de R a la Z.
A pesar de que el número de contagios descendió a una cantidad residual, todos los asistentes llevaron mascarillas y guantes. No se sabe si como protección o como forma de protesta. Casi todos mis vecinos se unieron a la marcha. Puntualmente a las 10,30 de la mañana estaba situado en la avenida de la Albufera junto a la estación de metro de Guadalupe, punto de partida de una de las cuatro marchas que desfilaron por Madrid. Me dio mucha alegría reencontrarme con mis amigos de "La huerta del Congosto". No faltó ninguno y por supuesto allí estaba el "niño gigante" portando la pancarta de la cabecera. Esa mañana todos los "niños gigantes" se pusieron al frente de España.
El cortejo tenía un aspecto impresionante. Parecíamos más de los que éramos realmente, por la distancia entre participantes. Madrid parecía una ciudad invadida por mascarillas. Nuestra marcha discurría continuamente entre Atocha y el punto de partida. En total se cálculo que entre las 4 manifestaciones que finalización en Sol, nos habíamos reunido 1.000.000 de personas. Una euforia contenida dominaba el estado de ánimo general. Eramos conscientes de que nos estábamos quitando un peso de encima y cerrando una etapa muy negra de la historia de nuestro país. En Barcelona salieron a la calle otro millón de manifestantes, 300.000 en Valencia, 200.000 en Sevilla y otros 200.000 en Bilbao. Cinco millones de españoles en la calle tumbaron al Gobierno.
El buen funcionamiento del servicio de orden, la actitud pacífica de los manifestantes y la capacidad de organización de los Comités, mereció el aplauso unánime de la sociedad española, tan grande o más que el 11M. El que en España hubiera un ente capaz de controlar la situación era un alivio general. El mismo día 16 de julio, tras las multitudinarias manifestaciones, al gobierno no le quedó otra alternativa que dimitir. Era evidente que se necesitaba, un gobierno que contara con el apoyo social. La Coordinadora de Comités, convenció a todas las partes para alcanzar un pacto que implicara a los poderes reales que aún quedaban tras el naufragio de la política. Era complicado de conseguir, pero los líderes de la revuelta estaban persuadidos que el nuevo gobierno, del que no formarían parte, tenía que incluir a los sectores del empresariado más abiertos y comprometidos con la modernización del país, a los sindicatos de trabajadores y a referentes morales de la sociedad civil. El debate de la participación o no de los comités en el nuevo gobierno, fue áspero en ocasiones, pero finalmente se halló una solución consensuada: Mantenerse fuera del Consejo de Ministros para reservarse como un contrapoder pegado a la calle.
El Estado de Alarma se levantó con la constitución de la "gran coalición". Las últimas restricciones de derechos fundamentales en Madrid y Barcelona, dejaron de tener vigencia a últimos de junio. Hubo una fenomenal controversia sobre la oportunidad de estas movilizaciones con una situación sanitaria aún no controlada del todo. Pesaba en el estado de ánimo la manifestación del 8 de Marzo. Los comités actuaron con inteligencia y se comprometieron a establecer medidas de seguridad para los manifestantes. En todas las marchas, habría distancia mínima de dos metros entre las personas que acudieran. Se establecieron diferentes citas horarias, a las 10 los que tenían apellidos entre la A y la F, a las 10,30 de la G a la L, a las 11 de la M a la P y a las 11,30 de R a la Z.
A pesar de que el número de contagios descendió a una cantidad residual, todos los asistentes llevaron mascarillas y guantes. No se sabe si como protección o como forma de protesta. Casi todos mis vecinos se unieron a la marcha. Puntualmente a las 10,30 de la mañana estaba situado en la avenida de la Albufera junto a la estación de metro de Guadalupe, punto de partida de una de las cuatro marchas que desfilaron por Madrid. Me dio mucha alegría reencontrarme con mis amigos de "La huerta del Congosto". No faltó ninguno y por supuesto allí estaba el "niño gigante" portando la pancarta de la cabecera. Esa mañana todos los "niños gigantes" se pusieron al frente de España.
El cortejo tenía un aspecto impresionante. Parecíamos más de los que éramos realmente, por la distancia entre participantes. Madrid parecía una ciudad invadida por mascarillas. Nuestra marcha discurría continuamente entre Atocha y el punto de partida. En total se cálculo que entre las 4 manifestaciones que finalización en Sol, nos habíamos reunido 1.000.000 de personas. Una euforia contenida dominaba el estado de ánimo general. Eramos conscientes de que nos estábamos quitando un peso de encima y cerrando una etapa muy negra de la historia de nuestro país. En Barcelona salieron a la calle otro millón de manifestantes, 300.000 en Valencia, 200.000 en Sevilla y otros 200.000 en Bilbao. Cinco millones de españoles en la calle tumbaron al Gobierno.
El buen funcionamiento del servicio de orden, la actitud pacífica de los manifestantes y la capacidad de organización de los Comités, mereció el aplauso unánime de la sociedad española, tan grande o más que el 11M. El que en España hubiera un ente capaz de controlar la situación era un alivio general. El mismo día 16 de julio, tras las multitudinarias manifestaciones, al gobierno no le quedó otra alternativa que dimitir. Era evidente que se necesitaba, un gobierno que contara con el apoyo social. La Coordinadora de Comités, convenció a todas las partes para alcanzar un pacto que implicara a los poderes reales que aún quedaban tras el naufragio de la política. Era complicado de conseguir, pero los líderes de la revuelta estaban persuadidos que el nuevo gobierno, del que no formarían parte, tenía que incluir a los sectores del empresariado más abiertos y comprometidos con la modernización del país, a los sindicatos de trabajadores y a referentes morales de la sociedad civil. El debate de la participación o no de los comités en el nuevo gobierno, fue áspero en ocasiones, pero finalmente se halló una solución consensuada: Mantenerse fuera del Consejo de Ministros para reservarse como un contrapoder pegado a la calle.
Jon Josu Imaz, ha sido la persona elegida para presidir este gobierno técnico. Los máximos dirigentes de los partidos políticos propusieron al Rey esta solución ante el deterioro del clima social y la descomposición territorial del país, que amenazaba la desconexión del País Vasco del resto de España. Imaz, lo fue casi todo en política, concejal de su pueblo, eurodiputado, Consejero de Industria del Gobierno Vasco y Presidente del PNV, cargo del que dimitió en 2007. Desde entonces se mantuvo alejado de la política y tras un paso por el mundo académico en Harvard, inició una carrera empresarial fulgurante en el Grupo Cooperativo Mondragón, Petronor y Repsol, donde se había convertido en el primer ejecutivo de la compañía y virtual sucesor del catalán Antonio Brufau. Su salida de la presidencia del Euskadi Buru Batzar fue sonada y estuvo precedida por un artículo publicado con el titulo "No imponer-no impedir". En el expresaba su oposición al plan soberanista de Juan José Ibarretxe, proponiendo un acuerdo entre vascos que incluyera a todas las sensibilidades y tradiciones que hicieran posible un amplio consenso (No imponer). Y un pacto con el Estado para que el acuerdo vasco fuera aprobado en las Cortes Generales (No impedir). Abogaba por el respeto a la voluntad democrática, a la pluralidad política y al principio de legalidad en el marco jurídico vigente. Definía que la formulación "No imponer-no impedir" estaba guiada por una filosofía limitativa de unos y de otros. Si alguien estaba en condiciones de reconducir el rumbo de una nave a la deriva, era este hombre.
Felipe VI se limitó a rubricar una propuesta consensuada con el G-5, la Unión Europea, con el visto bueno de Antonio Guterres y Angela Merkel. Santiago Abascal llevaba dos meses reclamando la intervención del ejército y la detención de Sánchez, Iglesias y las caras más visibles de los Comités de Barrio. El gobierno, tal como quedó claro en el discurso de investidura, ha nacido con la intención de ser lo más breve posible hasta que sea viable “convocar elecciones para devolver al país estabilidad y institucionalidad” , “colaborar con el G-5 y la Unión Europea en las tareas de reconstrucción de Europa y España” y “poner en marcha un plan de choque de medidas económicas y sociales, acordadas con los sindicatos, patronales y comités de barrio”. La tesis del político y empresario vasco sobre la salida de la crisis se resumía en las siguientes declaraciones: ”aprovechemos esta crisis, que ha dejado en evidencia nuestras muchas lagunas, para modernizar el país”. Parece una paradoja pero un gobierno “revolucionario”, surgido de la presión de la calle, estará presidido por un representante del IBEX y nacionalista vasco.
El 23 de julio se constituyó el gobierno técnico que dirige el país. Está presidido por Josu Jon Imaz. Al frente de Economía, José María-Alvárez-Pallete, Presidente de Telefónica y defensor de un nuevo contrato social, el doctor Josep María Ribera al frente de Sanidad , Iñaki Gabilondo es el nuevo portavoz, Pau Gasol, ministro de Cultura y Deporte. Como ministros sin cartera, se han incorporado el Presidente de la CEOE, Antonio Garamendi y los líderes de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez. A la sesión de investidura, asistieron la mayor parte de diputados de cámara, con la excepción de los diputados de VOX y de la CUP. Todos los partidos votaron a favorablemente la investidura del nuevo presidente. Era la última bala que quedaba en la recamara.
Mientras esto ocurría en España, los máximos responsables de la ONU y los funcionarios desplazados a Terranova, se disponían a regresar a Nueva York. Uno de los asuntos que más preocupaba era la situación política española. La semana pasada se recibió en El Diario.es, un correo electrónico de la Jefa de Gabinete del Secretario General en la que nos informaba la aceptación de la entrevista gestionada por Mike Ryan. La entrevista telemática, se desarrolló un día después. De nuevo Nacho, se encargó de esta nueva exclusiva de nuestros periódico. Por su interés, reproduzco el contenido íntegro de la misma:
"Antonio Guterres. Secretario General de la ONU. Lisboa 1949. Presidente de la Internacional Socialista de 1999 a 2005. Primer Ministro de Portugal de 1995 a 2002. Alto Comisionado de la Onu para los Refugiados de 2005 a 2015. Presidente del Partido Socialista Portugués en 1992. Estudió física e ingeniería electrónica. Profesor de Teorías de Enseñanza y señales de las Telecomunicaciones. Antiguo activista de la Juventud Universitaria Católica. Hablamos cuando está a punto de regresar a Nueva York, tras una estancia de casi dos meses en Terranova.
Muchas gracias, señor Guterres, por esta entrevista a El Diario.es Parece que la cuarentena de la ONU en San Juan de Terranova, está llegando a su fin ¿Cuándo está previsto el regreso a Nueva York?
La situación en Nueva York ha mejorado mucho, dentro de las dificultades que está atravesando el pueblo americano, además, es necesario mandar mensajes de recuperación paulatina de la normalidad. Han sido dos meses muy intensos de trabajo, desde este observatorio del mundo que es la isla de Terranova. Estamos muy agradecidos al Gobierno de Canadá, por todas las facilidades prestadas para el buen funcionamiento de la Organización. Puedo confirmar a sus lectores, que en los primeros días del mes, volveremos a Manhattan.
No sabemos cómo será el mundo a partir de ahora ¿Pero cómo será la nueva ONU?
El mundo ha cambiado ya. La tragedia que hemos vivido ha sido una llamada de atención a nuestras conciencias. Desde la revolución francesa las sociedades se han desarrollado en base al binomio economía-política. Para tener éxito en la superación de los grandes retos que tenemos como especie, a partir de ahora hay que contar con la ciencia en la toma de decisiones. Hay un consenso en el Consejo de Seguridad, para constituir un nuevo Consejo integrado exclusivamente por científicos. Una especie de Comité de Sabios que elaborará, en lo que resta de este fatídico año, un plan de sostenibilidad humana vinculante a todas las naciones. Este consejo científico, tendrá un carácter permanente porque podrá supervisar el cumplimiento de las medidas establecidas y proponer sanciones a los incumplidores. En otro orden de cosas, hay que erradicar los paraísos fiscales y un control internacional de la fiscalidad de los países, para que no se produzcan situaciones de competencia desleal. Vamos hacia una transformación radical de la ONU.
¿La transformación que anuncia es consecuencia del coronavirus?
La pandemia ha sido una crisis global. La Covid-19, amenaza a toda la humanidad y por eso la humanidad tiene que defenderse. Nos necesitamos unos a otros. Poner el conocimiento humano al servicio del bienestar mundial y del futuro de la nuevas generaciones. Las respuestas individuales de los países no serán "suficientes" frente a esta crisis. Se necesitan planes económicos que apoyen a los más débiles. Lo que antes eran hipótesis el coronavirus lo ha mostrado en toda su crudeza.
¿La crisis de Estados Unidos, supone un cambio del sistema internacional de equilibrios?
No es solo la crisis de Estados Unidos. La crisis es mundial. China, Rusia, Europa, todas las potencias mundiales han sido afectadas de diferentes maneras. Yo diría, que es necesaria una potencia mundial compartida. Las sociedades y los estados para sobrevivir seguirán siendo competitivos, pero su competencia tiene que estar limitada por normas y guiada por la ética de la cooperación y la solidaridad. Estados Unidos sobrevivirá porque tiene suficientes recursos de todo tipo para hacerlos. Es, quizá, el país tecnológicamente más avanzado. El mundo seguirá necesitando de las capacidades del pueblo norteamericano.
¿Está satisfecho con la labor realizada por la OMS desde la aparición de la pandemia?
La OMS como el resto de las organizaciones mundiales y nacionales, falló inicialmente en su previsiones. Creo que se confió demasiado en la potencia de las administraciones sanitarias de los estados. Posteriormente, ha contribuido a frenar la pandemia en los países con los sistemas de salud más débiles. El virus ya se ha propagado en los 55 países que componen el continente africano y salvo en Camerún la situación está bajo control. En las zonas de guerra, tienen dificultades para acceder a agua limpia y jabón, y no tienen ni siquiera la esperanza de una cama de hospital. Es especialmente interesante la colaboración con la administración de India, la región del mundo más densamente poblada, para impedir que el coronavirus extienda el brote de tuberculosis.
¿A qué amenazas se enfrenta el mundo?
Los países más desarrollados tienen que entender, que protegerán a su propia gente si no actúan ahora para ayudar a los países más desfavorecidos. Si continuamos con el modelo económico y de consumo, si se consolidan fenómenos irracionales como el populismo en Europa o EEUU, si se extienden los fundamentalismos religiosos, si no somos capaces de movilizar recursos para erradicar la pobreza y las enfermedades infecciosas, estaremos al borde de la catástrofe. Este año hemos bordeado el abismo. Esta es una certeza compartida. Cobra sentido la humanidad como garantía política. Hay que ir a una fase de desglobalización para avanzar hacia la cooperación mundial.
Usted ha sido muy crítico con las fake news ¿hay que regular la información, las redes sociales?
Existe una peligrosa epidemia de desinformación en el contexto de la pandemia de la mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. La desinfodemia se está propagando. Los consejos sanitarios dañinos y las soluciones engañosas están proliferando. El odio se está haciendo viral, estigmatizando y denigrando a personas y grupos. El mundo debe unirse también contra esta enfermedad. La vacuna es la confianza. También me preocupa “el sesgo de la confirmación”. Esto es, la tendencia a favorecer la información que sólo confirma nuestras creencias. Pero contestando a su pregunta, hay que elaborar un código universal, que sancione la propagación maliciosa de rumores.
¿Cómo valora la decisión de crear el G5?
El nacimiento del G-5 es consecuencia del fracaso del acuerdo en la Unión Europea, un desacuerdo estructural que ha separado demasiadas veces al Sur del Norte. Es necesaria, hoy más que nunca, una Europa unida. Espero que el G-5 sea un mecanismo transitorio, que ha permitido dar respuestas económicas mancomunadas a problemas comunes de un grupo de países. En septiembre, se prepara en Atenas, la primera cumbre del G-20, tras la crisis y muy pronto, como le he dicho, se reanudará el trabajo de la ONU. La actividad de todos los organismos internacionales se va a recuperar, pero hacer lo mismo que antes no es una alternativa.
Recientemente ha mostrado su preocupación por la situación en España ¿Cree que el gobierno de expertos está en condiciones de remontar la crisis política española?
España sabrá resolver sus dificultades y el mundo tiene que ayudar a superarlas. La crisis ha revelado graves carencias del sistema político español. Se ha aplazado la solución de conflictos muy importantes y han terminado haciéndose patentes durante la pandemia. El conflicto territorial ahora mismo es muy alarmante. Se necesita recomponer sentimentalmente un país, al que los portugueses estamos muy unidos. Nunca portugueses y españoles hemos estado tan unidos emocionalmente como en los últimos años. Portugal debería contribuir a la solución de un problema que puede afectar a la conviencia en toda la península ibérica. Hemos recibido la llamada del nuevo presidente Imaz pidiendo nuestra colaboración. Estamos en contacto diario con el nuevo gobierno, al que deseo mucha suerte en su cometido. Habrá noticias en muy poco tiempo".
Las manifestaciones de Guterres a El Diario.es, tuvieron una gran repercusión en todo el mundo. Especialmente, llamativo fue su anuncio del nuevo comité científico, una medida que se venía barajando durante todo el mes de Julio. Comentando la conversación con quien había sido uno de sus dos protagonistas, Ignacio Escolar, éste estaba convencido que se estaba dibujando un plan para España.
Después de una noche de insomnio, repasando la historia de estos 7 meses. He conectado con el streaming de Naciones Unidas. No ha defraudado a las expectativas la alocución del veterano político portugués. Ha sido breve, con un homenaje y reconocimiento a todas las víctimas de la pandemia. Ha anunciado el regreso a Nueva York y da por comenzada una fase de reconstrucción del mundo. Al final ha detenido solo un minuto en la cuestión española, pero suficiente: “nos duele especialmente la situación de España, su nuevo gobierno ha pedido ayuda a la comunidad internacional para remontar el lamentable estado que ha dejado al país la pandemia. Hemos hablado con el embajador especial del G-5, el señor Hewson, y con la señora Von der Leyen Estamos todos de acuerdo en nombrar un comisionado para la península ibérica, encargado de mediar entre todas las partes para restablecer un futuro de convivencia común y progreso. La persona designada es Rui Moreira, el actual Alcalde de Oporto. Mañana llegará la Misión Especial de la ONU a España. A todos mucha suerte.
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